Archives

Una Carta

Pensó que había muerto, que su viaje había acabado y destruido lo poco que quedaba de él. Pero no fue así. Llegó a un lugar donde el tiempo es de color, el sol una ilusión y la música el tapiz que adornaba su corazón. Sintió el sabor de la brisa y no dudo en subirse a la balsa dorada con destino a las nubes en forma de algodón. Durante el viaje por el río de luz, solo pensó:

¿A quién pertenecen los besos: a quien los roba y los desea tanto, o a quien los recibe y es cómplice del momento?

¿A quién pertenece un abrazo: a quien anhela que guarden su alma con los brazos, o a quien su cuerpo lo añora?

¿A quién pertenece una mirada: a quien canta poesía y se ve reflejado en sus ojos, o quien recibe esa caricia intangible?

¿A quién pertenece un “te quiero”: a quien lo busca y lo construye para dedicarlo o a quien lo espera en ausencias y confusión?

Después de navegar y naufragar en su sueño, despertó. Supo que ya iba siendo hora de marchar. Tomó un trozo de papel y escribió:

Te regalo un te quiero y un adiós. ¡Cuidate! Nos volveremos a ver. No llores por mi, estaré cerca de ti. ¡No tengas miedo! Si nuestros caminos se vuelven a cruzar, el dolor ya no existirá. Hasta pronto…

– M.S

Carta de Viajero a Sofía, la tabernera del granero que conoció en la noche sin estrellas. 

La fuerza de una lágrima

Hace tiempo me topé con una frase que escribió Alain de Botton y que hasta el momento sigue resonando en los rincones de mi consciencia. Dice así:

No lloramos porque algo es triste. Lloramos porque es mas hermoso de lo que esperábamos que fuese. 

 

Así que nos movemos a punto de lágrimas a fin de soportar, de corregir un desequilibrio. Una disonancia cognitiva entre lo que esperábamos que fuese y lo que terminamos encontrando, para darnos cuenta que lo que encontramos fue mas conducente a nuestras necesidades que lo que pensamos que estábamos buscando en esa serendipia de melancolía, en esa experiencia extática. Cuando sentimos que una experiencia es inesperadamente mucho mas conmovedora de lo que creíamos.

Esto es tan majestuoso, tan intrigante y tan misterioso. Esos momentos en donde nos movemos a punto de lágrimas que definen nuestras vidas, preñados de significado, esos momentos de éxtasi revelador, de importancia extática.

Pienso que es algo increíble y me encanta cuando la música lo hace, cuando las películas lo hacen, cuando el amor lo hace, cuando los recuerdos lo hacen. Cuando sientes la piel de gallina y un frío gélido baja por tu espina dorsal. Si, esos momentos…

No lloramos porque algo es triste. Lloramos porque es mas hermoso de lo que esperábamos que fuese.

El deseo de la noche sin estrellas

Volcan de Agua

El tiempo estaba terrible. Viajero había logrado dormir dos noches en una vieja posada, de aquellas que reciben y despachan errantes al por mayor, pero esta vez se había quedado sin dinero y no tuvo otra opción que dormir a la luz de la luna sin brillo, pues era noche de luna nueva y las estrellas dominarían los cielos nocturnos. Después de pasar por una vieja aldea y de escuchar a unos niños cantar, recordó que esa noche era especial, era única. Cuenta la leyenda que una vez al año, entre julio y agosto, los dioses lloraban y sus lágrimas caían en la tierra en forma de luces flamantes y fugaces. Aquellos afortunados que veían las lágrimas de los dioses caer, les era concedido un único deseo si lo pedían a tiempo. Viajero había escuchado esa leyenda cuando era niño pero nunca logró ver aquellas luces extrañas. Lo único que recordaba era aquella canción que recitaban a los niños en su pueblo:

Hoy cantan los Dioses, cuentan historias bellas,

Nos invitan a salir, a ver todas las estrellas,

¡Presta atención! La luna esta nueva,

Pero nunca olvides ver más allá,

Lejos, donde brillan las estrellas.

Viajero preparó su escaso equipaje y cruzo la pradera, rumbo al granero abandonado que había visto unos kilómetros atrás. Al llegar, comprobó que nadie se encontrara allí y decidió recostarse en el viejo catre que encontró al costado del granero. Cuando estuvo a punto de viajar al mundo de los sueños, recordó la canción de la noche sin luna y se levantó. Con paso lento, pero firme, subió al techo del granero y se recostó a esperar aquellas lágrimas, aquellos lamentos de los dioses, pero fue inútil. El cielo estaba bañado de gris y nada ni nadie haría que las nubes se fuesen de allí. Aun así, viajero quiso creer. En ese momento quiso tener ese don que muchos tienen pero que el carece, el don de la fe. Recuerda haberlo tenido pero su paso por el mundo había marchitado aquella flor con fuego ardiente, poco a poco, quemando hasta las más profundas raíces. Su deseo esta vez era fuerte, era de verdad, pero delicado a la vez. Como cuando agarras una mariposa, con seguridad para que no se escape pero no tan fuerte, para no matarla. En ese momento nada parecía imposible. Aun así, sin creer pero queriendo, viajero cerró sus ojos y buscó en lo más profundo de su corazón, y cuando lo sintió, lo pidió. Bajó del techo, se recostó de nuevo en el viejo catre y mientras la lluvia empezaba a caer, la imagen de ella se hacía más y más borrosa. El olvido se estaba apoderando de el nuevamente pero solo podía esperar. Esperar a que ese deseó se cumpliera, aquel deseo de la noche sin estrellas. 

Historias

Escuchar una historia es sumergirse en una realidad fabricada por alguien mas. Las historias son herramientas que usamos para experimentar catarsis. Las historias son tecnología cognitiva que coloniza nuestro cerebro ayudándolo a crear y a distinguir patrones en nuestras vidas. Las historias nos ayudan a comprender la trayectoria del narrador, de ponernos en sus zapatos y experimentar, o tratar de sentir lo mismo que sintió en ese momento de su vida. Nos ayuda a conocer a otras personas. Es abrir nuestro libro interno y permitir que lean las paginas de nuestra mente y corazón.

Las historias son importantes, son poderosas y nos enseñan mas sobre nosotros mismos que cualquier otra forma de reflexión personal. Joseph Campbell habla sobre el héroe de las mil caras, siempre es el mismo héroe porque nos enseña las mismas lecciones, creando un mapa para que podamos transformar cada experiencia en una experiencia significativa. Nosotros estamos embebidos en nuestra propia historia. Somos actores y directores a la vez. La raza humana, quienes realmente somos, es una historia, somos los narradores y nuestra conciencia nos recuerda esto cada vez que experimentamos un momento de iluminación. Es algo nato, es algo fuerte, algo poderoso, rapsódico, extático. No seriamos nosotros mismos sin esto. Finalmente tratamos de comprender lo que sucede y siempre llegamos a la misma conclusión: El héroe de las mil caras somos nosotros.

La Fogata

DSC_0031

Frío, hacia mucho frío. La helada noche le daba la bienvenida a las estrellas mientras viajero encendía una fogata. El viento era distinto, era salvaje, era hostil pero aun así viajero se las arreglo para prender el fuego y cocinar el conejo que había cazado unas horas atrás.

Al terminar de comer se recostó sobre su vieja capa negra y contemplo las estrellas. La magnificencia del cielo nocturno le hacia pensar constantemente en su pasado, aquella oscura y vil niñez en la aldea de los asesinos de sangre. Pocas veces lograba dormir mas de 4 horas, pues aquellos recuerdos aun lo cazaban en sus sueños. Con su mente rebosada de pensamientos, preparó un té de hierbas y mientras contemplaba el fuego, de su boca salieron palabras hechas canción.

Cuando la noche te acompañe,

Cuando la soledad te aconseje,

Mira hacia arriba,

Y veras que el amanecer, cerca viene.

 

No la trates de olvidar,

No la alejes de ti,

Y cuando la recuerdes,

Veras que el amanecer, cerca viene.

 

Sigue tu camino,

Aunque todo te condene,

Canta esta canción,

Y veras que el amanecer, cerca viene.

Y así viajero fue transportado al mundo donde todo es posible, donde lo que no existe es real y lo real no existe. Al mundo donde todos podemos volar y escondemos nuestros mas grandes secretos. Aquel mundo en donde podemos ser Dios y hombre al mismo tiempo. Aquel mundo en donde el sabor del mar se esconde en una gota y el olor de una flor vuela por los aires. Aquel mundo en donde viajero puede estar en paz.

La vision de algo mas

DSC_0028

Hace poco estuve pensando en como a veces tratamos de forzar los momentos, de capturar algo que aun no aparece en la foto. Y al final creo que cuando forzamos esas situaciones, hablamos sin querer, hablamos sin sentir, actuamos sin desear, y nos damos cuenta que nuestro intento de sentir “el momento” no fue mas que una idea o sentimiento frustrado.

¿Entonces que hacemos?

Tenemos que estar dispuestos a destruir nuestras mascaras, a mostrar la locura que reside en nuestro interior sin miedo a ser juzgados. Existe una tristeza en este éxtasi. A veces las cosas bellas nos hacen sentir tristes porque nos dan una pista, una excepción, una visión de algo mas. Es por esto que el amor nos llena simultáneamente de melancolía. Por eso a veces me siento nostálgico por algo que ni siquiera he perdido, porque puedo ver su transitoriedad.

¿Y como respondemos a esto? ¿A caso tenemos que amar mas fuerte? ¿Abrazar mas duro? ¿O seguimos el camino budista de cero apego? ¿Tratamos de pretender que no nos importa nada ni nadie?

Yo no puedo aceptar eso. Creo que la mejor frase que representa mi forma de pensar es esta que fue escrita por Dylan Thomas:

No voy a entrar tranquilamente en esa buena noche, pero en su lugar voy a tener rabia contra la muerte de la luz.

Pienso que desafiamos la entropía y la impermanencia. Creo que nos abrazamos el uno al otro un poco mas fuerte y tratamos de decir: No te dejare ir. Voy a extender el momento para siempre, voy a dilatar el tiempo del ahora y voy a hacer que encaje en un cuadro, foto, poema o canción. O al menos eso voy a intentar…

El pueblo de Morth

Halo Lunar

El cielo no era el mismo de aquella noche. Hoy estaba gris y rugía con rabia mientras escupía relámpagos sobre el sucio pueblo de Morth. Cuentan las leyendas que antaño, Morth servia de paso para llegar a la vieja cuidad de Gril, y que allí se escondían los asesinos mas viles y despiadados. Sus habitantes se dedicaban a la venta de esclavos y de medicamento de segunda mano. Se dice que el hermano del rey Korr bajó al pueblo de Morth y contrató a los mercenarios élite del norte para que se encargasen de su hermano y así quedarse él con el trono del cono occidente. A cambio, le ofreció incontables riquezas al clan de asesinos. Esa misma noche, tres asesinos élite treparon hasta lo mas alto del castillo, buscando la habitación con la única luz prendida, pues el rey Korr nunca apagaba sus velas, no desde aquel día en el que fue maldecido por la dama de cristal. Lograron alcanzar la habitación y divisaron la sombra del rey, quien escribía tranquilo en su despacho, de espaldas a la ventana. Prepararon las famosas anclas de piedra, un instrumento asesino creado por los hombres del bosque que se activa con la sangre del portador, disparando un proyectil de piedra venenoso, pues si el portador logra un lazo de unión entre su sangre y la piedra de luna menor, esta se incrusta en su objetivo mientras desprende un poderoso veneno que ataca a el corazón en 10 segundos y corroe la piel. Mientras los tres preparaban sus armas, se vieron entre ellos, esperando el momento ideal. En un abrir y cerrar de ojos, crearon el lazo de unión a las anclas de piedra. Estas brillaban de un color morado oscuro, listas para destruir a su objetivo. Apuntaron a la silueta que se encontraba al otro lado de la ventana y activaron el ancla de piedra. El sonido fue ensordecedor y la reacción, fulminante. Entraron en la habitación por la ventana que acababan de destruir y lo vieron. El rey Korr yacía sobre el suelo, inerte sobre su propio charco de sangre. Se podía observar como el veneno succionaba cada centímetro de su piel, dejando en su camino solo los huesos del rey.

– Revisen la habitación. Tomen cualquier objeto de valor – dijo uno de los asesinos – pero rápido que la guardia real no tardara en venir.

– Hey, ¡Ven a ver esto! – dijo el segundo asesino, quien se encontraba revisando la túnica del rey – Su collar, ¡Mira su cuello!

El legendario collar del rey Korr temblaba sólo y brillaba rodeado de una luz blanca pálida, como cuando la luna es cubierta por una nube negra.

– Algo no esta bien aquí. Apresúrense y vayámonos, ¡PERO YA! – dijo el tercer asesino.

Los tres asesinos tomaron lo que pudieron y cuando se dirigían a la ventana, una silueta negra se levanto del suelo. El rey se encontraba de píe, sus ojos brillaban del mismo color que su collar mientras un ligero humo blanco corría sobre su boca. Con un delicado movimiento de su mano derecha, lanzo a los asesinos por los aires, al otro lado de la habitación.

-¡¿Quien los mando?! ¡Malditos hijos del mal! – dijo el rey Korr. – ¿Que acaso no saben que nadie puede matarme?

Uno de los asesinos podía sentir como el humo que desprendía el rey Korr se impregnaba en sus pulmones, causando un dolor inimaginable, como si mil agujas atravesaran su cuerpo al mismo tiempo. Estuvo a punto de desmayarse cuando pudo verlo, vio los ojos del rey en su mente. Los blancos ojos del rey desprendían un terror inigualable mientras escrutaban cada parte de su alma.

-Fue…. fue tu hermano…- dijo el agonizante asesino – Por favor…déjanos ir…

-¡MENTIRA! – dijo el rey – ¡DEMUÉSTRAMELO!

La mano del asesino se movió a voluntad del rey y ésta saco el pergamino de contrato, firmado con la sangre y huella de su hermano. El pergamino se desplazó por los aires hasta llegar al rey Korr, quien lo leyó con cautela. Mientras leía el contrato, su ira iba en aumento. El humo blanco que sostenía a los asesinos en el aire se puso mas denso y poco a poco fue destrozándoles los huesos mientras se retorcían de dolor y suplicaban al rey piedad. El rey, con la poca razón que le quedaba, se dirigió a la montaña que daba la cara al pueblo de Morth y desprendió su humo sobre todo el pueblo. Su voz se derramaba con el humo, así que todos podían escuchar sus palabras.

– Hermano mio, ¡me has traicionado! – dijo con furia – Se que te encuentras escondido aquí y por tu traición, el pueblo completo ha de pagar. Hoy contemplaran la maldición del rey, la maldición de la luna blanca.

El humo cubrió cada centímetro de la ciudad y poco a poco fue destruyendo los huesos de todos los habitantes, como si una roca gigante cayese lentamente sobre el cuerpo de cada persona. Pero el rey no se salió con la suya. La dama de cristal lo vigilaba siempre, y esa noche, observo su crueldad desde los cielos. Lo que no sabia el rey era que su hermano, Danis, ya no se encontraba en Morth, pues había zarpado hacia el sur unas horas atrás.

-Algún día la gente sabrá tu verdad, hermano. – dijo Danis mientras observaba desde el barco la ciudad de Morth, impregnada en humo blanco – Y cuando llegue ese día, allí estere yo, listo para destruirte.

Desde ese día, miles de almas rondan el pueblo de Morth. Cuentan que aún se puede sentir el humo blanco del rey, destrozando cada uno los huesos de las personas que osan pasar por allí. Pero eso no fue ningún impedimento para Viajero, pues el conocía todas las historias del mundo, y aunque toda leyenda tiene en sus raíces algo de verdad, el no les temía, pues ha caminado sobre la tierra por tantos años que ni el mismo puede contar. No sabia que iba a encontrar en la ciudad de Gril pero desde aquel sueño, sabia que tenia que llegar de una u otra forma. La dama de cristal lo llamo en sus sueños y después de tantos años, sentía dentro de si mismo que la volvería a ver. Mucho tiempo ha pasado desde que la vio, desde que la dama de cristal lo maldijo para siempre. Con su ropa sucia, una capa y un puñado de raíces en su bolsa, Viajero se adentro en el maldito pueblo de Morth…

Las ideas importan

Torre

Solía pensar de mi mismo como un simple lingüista astuto, pero ahora me doy cuenta que en realidad soy un replicador de memes. Un meme, como estoy seguro que a todos ustedes les han dicho, es la unidad mas pequeña de una idea que aun tiene coherencia. Los memes son a las ideas como los genes son a las proteínas. –Terence McKenna

¿Que es un “meme”?

Citando de wikipedia, un meme es, en las teorías sobre la difusión cultural, la unidad teórica de información cultural transmisible de un individuo a otro, o de una mente a otra, o de una generación a la siguiente.”

Con la evolución cultural, pasamos de intercambiar en los genes lo que eran buenas ideas, a intercambiar “memes”, que podrían ser buenas ideas. A lo largo de la historia hemos incautado ideas de individuos por todo el mundo a la velocidad de la luz. Han pasado de cerebro en cerebro y han trascendido de generación en generación. La única forma para que una idea sobreviva es si esta es copiada en múltiples cerebros, escrita en un libro o guardada en ceros y unos en discos duros. Mientras avanzamos en el tiempo, los memes se vuelven mas críticos para la supervivencia humana. Esto nos convierte a nosotros en jugadores cruciales de lo que va a pasar en el futuro. Somos los replicadores de ideas que pueden transformar el mundo. Hemos usurpado la evolución biológica con este tipo de evolución cultural. La membrana de la mente que cubre el planeta actualmente, es aquella en la cual las ideas son literalizadas a través de la tecnología, a través de la información, a través de todas las cosas que la humanidad ha creado como fuerza geológica. Por eso es que las ideas importan. Por eso es que importa que opines, importa que te levantes, importa que hables aunque todo el mundo este en tu contra, importa que luches contra todos tus miedos para ser escuchado.

Así que te pregunto: ¿ Cuales son las ideas que tu vas a propagar por el mundo? ¿Que vas a dar a cambio? ¿Que vas a replicar? ¿Con que vibras vas a difundir? ¿Que vas a transmitir a futuras generaciones? ¿Cuales son las magnificas visiones que tu vas a circular en la esfera de la información, en la esfera de la mente?

Esto es algo que todos nosotros deberíamos de pensar cada vez que escribimos un tweet, un estado en Facebook, compartimos o publicamos algo. Nosotros somos coautores de la historia del futuro.

Vela

Un caso de optimismo

Atardecer en la Ciudad de Guatemala

La naturaleza humana es compleja. Incluso si tenemos inclinaciones hacia la violencia, también tenemos inclinación hacia la empatía, a la cooperación, al autocontrol. – Steven Pinker.

Actualmente vivimos sumergidos en una sociedad a la cual yo llamaría: pesimista. No existe día alguno en la que no escuche o lea que la situación en Guatemala, y el mundo en general, va en declive. No los culpo, pues actividades cotidianas como salir a la tienda o estar esperando en un semáforo, nos generan cierto pánico a ser victimas del crimen. Este tipo de preparación inconsciente, la cual nos hace dejar los celulares y las billeteras cuando salimos a la esquina, es una respuesta al peligro que creemos que existe. Pero no es casualidad. Este tipo de respuestas se la debemos a una parte del cerebro que se ha desarrollado por miles de años, la cual es encargada de activar alarmas en los momentos donde tenemos que huir o neutralizar la amenaza. Esto ha sido biologicamente selecto, ya que nos ha ayudado a sobrevivir en el tiempo. Vivimos en una era donde los medios de comunicación se basan en el principio: Si sangra, manda. Pueden entender porque seguimos las noticias de ultimo momento en las redes sociales o porque nos pegamos a la televisión viendo las noticias mas negativas, creando algún tipo de retroalimentación pesimista.

Ahora bien, los invito a ver un poco mas de cerca, a mover la cortina, y podrán ver algo mas tranquilizador. Según el trabajo de Steven Pinker, autor del libro: “The Better Angels of our Nature”, ha realizado una tremenda investigación acerca del mito de la violencia. Según en su charla de TED, la civilización ha ido mejorando por cientos de años. Hoy, la probabilidad de morir en las manos de otra persona, en una escala global, son las mas bajas en la historia de la humanidad.

Gapminder” y el trabajo de Hans Roseling, un estadista que ha mapeado cada nación en la tierra por cada indicador de calidad de vida y muestra que cada país esta mejorando, incluso los mas pobres, como el nuestro. Hace poco estaba leyendo en “The Economist” como la violencia sí se ha logrado reducir en Guatemala. Del 2009 al 2013 pasamos de 46.3 asesinatos por cada 100,000 habitantes a 34.0. No digo que sea algo de estar orgullosos pero es algo positivo. Hay muchísimos indicadores mas que muestran como Guatemala ha mejorado en las ultimas décadas y no estoy diciendo esto porque yo sea un optimista. Cuando vemos la foto completa, podemos ver a la maquina de la civilización humana utilizando sus herramientas para enfrentar los problemas de la humanidad. En el 2010 las Naciones Unidas citó a el celular como una de las mejores herramientas e inventos para salir de la pobreza. Estos solo son algunos ejemplos, ¡hay muchísimos mas! Y los invito a que ustedes mismos hagan sus investigaciones para sacar sus propias conclusiones.

Pienso que el mundo va por un buen camino. No es utopía como diría Steven Johnson, pero se inclina por allí.

Bandera de Guatemala

Un escrito en mí

Luna

Sumergido en el aire frío de la ciudad, camino y veo a una anciana recostada en una pared.

Arropada con un trapo, sosteniendo un plato en su mano temblorosa, mendigando por dinero…

Trata de sonreír pero me hiere infinitamente. Nadie la nota. 

Yo sí, pero paso de largo…

 

Se escucha a una madre llorar. Su mundo ha cambiado pues su único hijo ha muerto,

Le pregunta a Dios: ¿Por qué?

Su hija llora,  ya no puede comer,

Ya no puede dormir… 

 

Una chica obesa entra al restaurante,

Viste exageradamente, con un reloj blanco y un collar azul en su cuello.

El terrible olor de su perfume se impregna en mi nariz,

Desde que entra, es víctima de múltiples burlas y miradas.

Se sienta y sonríe a sí misma, pues va a cenar sola…

Eso la hace aún más hermosa.

 

Cansado de la rutina diaria de esclavitud, salgo y paso por un callejón.

Veo a un perro peleando con un niño por un pedazo de carne que hay en la basura.

El perro me trata de morder, y el niño corre. 

Como desearía tener algo que compartir. 

 

Me siento en una banca y veo un periódico a mi lado.

Mientras leo como almas inocentes fueron despojadas de su vida en esta ciudad asesina, un niño pasa frente a mí, me ofrece lustrarme los zapatos.

Me trago el enojo y me encantaría decirle:

“Mijo, deja de trabajar. ¡Olvida todas las reglas! No existe el miedo en los sueños. Diviértete y encuentra aldeas perdidas en las gotas de lluvia…”

 

Veo a un padre e hijo peleando frente a su casa.

El padre le acaba de comprar un auto por su cumpleaños.

Su hijo lo desprecia y le insulta, pues no era el que él quería.

Veo como los ojos del padre se llenan de tristeza…

 

¿Cuándo dejaremos de decir: “Se tú mismo”, si no sabemos quienes realmente somos?

Deja de decir: “entiendo cómo te sientes”…,

Nadie puede entender cómo se siente otra persona.

 

Veo a una pareja en un hospital.

La esposa acaba de dar a luz a dos gemelas.

Una de ellas muere en el parto mientras la otra esta grave, en intensivo.

El esposo, que apenas se alimenta, le da alientos de esperanza a su devastada esposa.

Se guarda sus lágrimas para el mismo.

Sin dinero, endeudado y con una bebe a punto de morir, los médicos aun osan en sacarle más dinero.

El acepta pues no tiene otra opción.

 

Cae la noche y camino hacia mi hogar.

Con la luna sobre mi cabeza, me sigo preguntando:

¿Alguna vez el ser humano va a cambiar?

¿Cómo seguirá esta triste realidad?

 

Muchos aun oran a un aparato de tortura puesto en la pared. Muchos aun lo llevan en el cuello.

Gente haciéndose rica, vendiendo puñados de fe a cambio de dinero.

Muchos se encierran en ese mundo perfecto de salidas, comida y seguridad,

Otros solo rezan y duermen, pidiendo sobrevivir un amanecer más.

 

Me acuesto, cierro los ojos y pienso:

Todos los días camino acompañado de mi propia sombra.

No soy nadie para criticar a los demás…,

Solo soy un puñado de sueños, espejos, esperanza y humo.

Mas allá de nuestras limitaciones

DSC_1170

Me encanta pensar sobre la condición humana y nuestro viaje en la historia. Pienso que una de las características de nuestro viaje en la vida es el deseo de expandir lo que podemos ver. Conscientes de nuestras limitaciones perceptivas, ingeniamos soluciones para mejorar estas mismas y así superarnos y experimentar un tipo de éxtasis intelectual. Todas esas herramientas que creamos nos permiten de cierta forma percibir otras dimensiones mas allá de lo que nuestros sentidos usualmente pueden detectar.

Solo podemos experimentar un momento antes de que este desaparezca y con herramientas como la cámara, el iris digital, de repente podemos extender nuestros ojos, pausar el momento y tenerlo en un estado único del recuerdo. Literalmente inmortalizamos lo mas elusivo que conocemos, lo que llamamos el “ahora”.

Marsala, pizza y un callejón en Roma

Roma

Era una noche lluviosa, muy lluviosa. Las gotas caían, la gente corría y los faroles alumbraban aquellos oscuros y viejos callejones romanos. No me había percatado que siempre que llego a un nuevo destino, llego de noche, cuando el sol esta durmiendo. Me gusta pensar que es para no hacer ruido y así despedirme de la misma forma de aquellas personas que se vuelven tan importantes en tan poco tiempo. Dicen que la vida esta hecha de victorias, derrotas y amor, despedidas y alguna que otra canción. Espere bajo el techo de la estación Roma Termini con la esperanza de encontrar mi posada con facilidad y así descansar del largo trayecto que había realizado unos días antes. De los lugares a los que he ido, no ha existido ocasión en la que no me haya puesto nervioso al pisar el suelo que estoy a punto de explorar. Viajar solo significa que no tienes a nadie cuando llegas. Nadie a quien acudir, nadie con quien compartir tu preocupación de estar perdido, nadie que te acompañe entre andenes y callejones, nadie con quien buscar el mercado local o el lugar mas barato para comer; y ese peso queridos amigos, vale por dos. No podía darme el lujo de comprar una sombrilla ni una capa para la lluvia, así que decidí sentarme un rato a buscar la dirección a la antigua, con un mapa y un lapicero. “Si pude usar google maps pero al no tener SIM, tenia que pegarme a un punto Wifi y bajar mapas. Digamos que no tuve mucha suerte con encontrar wifi abierto”.

Via Marsala, Via Marsala. Esta vez tenia que ser fácil, la calle se encontraba justo frente a mi nariz. Oh Via Marsala, si tan solo no me hubiese confiado aquella noche…A eso de las 8:20p.m la lluvia había disminuido un poco, lo suficiente como para caminar sin empapar mi ropa y mi mochila. Salí de la estación con las direcciones en la mente: “4 cuadras a la izquierda de la estación, 1 giro a la derecha, 2 cuadras, 1 vuelta a la izquierda y allí tendría que estar el callejón con el 9-B del hostal”. Las primeras 4 cuadras fueron fáciles, nada del otro mundo. Giré a la derecha y todo seguía bien, tal y como lo había planeado. Caminé las dos cuadras en línea recta y cuando estaba a punto de girar a la izquierda me di cuenta que no había nada mas. Solo una antigua y desolada iglesia, a oscuras en aquel callejón. ¡¿Como podía ser posible?! ¡Repase las calles, los nombres, las distancias y sabía que este tenia que ser el camino! Regrese a la intersección, dos cuadras atrás, y la lluvia se dejo venir con aquella intensidad que no te imaginas, como si se burlase de mi, evitando a que llegase a mi destino. Corrí hacia la tienda mas cercana y me resguarde en la parte de afuera. No pasaron ni diez segundos cuando el dueño de la tienda salio a regañadientes a decirme que me largase de allí, o al menos eso entendí yo por el gesto de sus manos, pues de italiano no se nada. Me dirigí rápido hacia la próxima tienda que encontré, una de alfombras y telas y que al parecer el dueño era hindú. Al verme en la parte de afuera, el hindú salio rápidamente a decirme que le comprara una sombrilla. Al negarme, me grito que si no iba a comprar algo, que me fuera de allí inmediatamente.

Me considero muy positivo con la raza humana. Pienso que somos muy capaces y que cada vez mejoramos como especie. Pienso que nos espera un futuro inimaginable, y no de la forma negativa. No es utopía, aunque se inclina por esas vías. Lastimosamente estas situaciones, y las que estoy por contar, me hicieron odiar a aquellas personas en ese momento. Aun no entiendo como es posible que exista ese tipo de gente…

Intente regresar a la estación pero me di cuenta que ya me encontraba perdido, no reconocía el lugar y la lluvia no cesaba. Logre ver un edificio que se encontraba en mantenimiento y me escondí de la lluvia debajo de unas estructuras de madera que se encontraban al lado de la acera. No me cubrían del todo pero era mejor que estar deambulando bajo el aguacero. 3 minutos, no para. 8 minutos, pruebo mi celular aun sabiendo que no tiene SIM, necesitaba creer en algo. 15 minutos, me siento en el barandal. 43 minutos…, aun no para. Un policía paso a la par mía y le pedí ayuda, preguntándole en ingles y en español si me podía ayudar con la dirección. Con mala cara se acerco, le entregué el papel arrugado y mojado y con 2 segundos de “medio” ver el papel, me dijo:

– I’m sorry, i don’t know…

Y con la misma cara de amargura me entrego el papel y siguió su camino. No lo podía creer, esto iba de mal en peor y mis ánimos ya estaban por los suelos. La noche empezaba a darle la bienvenida a las 10 y yo seguía escondido debajo de un trozo de madera en una esquina que no conocía. Ya exhausto, sediento y hambriento, la lluvia dejo de ser mi enemiga. Decidí regresar a la callé principal y seguir buscando, aunque llegase empapado, no me podía dar por vencido. Luego de caminar veinte minutos encontré la estación. No me preocupe por entrar, decidí seguir con lo que ya había empezado. Seguí la calle y tomé el mismo recorrido, solo que esta vez me tomaba unos 3 minutos en cada semáforo para identificar algún punto por si me perdía, iba saber como regresar. Luego de cruzar por aquí y por allá, ¡llegue al bloque de números que necesitaba encontrar! Caminé colina arriba y encontré el famoso y pequeño hostal al que llamaría hogar por unas semanas. Entré empapado, me registre y mientras esperaba, un italiano me dice:

– Oye, ¿de donde eres?

– Buenas noches, soy de Guatemala…

– Ahh… ¿Mexico?

– No, Guatemala, abajo de Mexico.

– Ah, la misma mierda. 

No se que cara puse al escuchar ese comentario pero todo mi odio y cansancio estuvieron a punto de romperle algunos dientes y de restregar su calva y deforme cabeza en el pavimento. Me encontraba a punto de responder la estupidez que había salido de su boca hace unos segundos cuando se disculpo y se fue rápidamente sin decir nada. Me encanta mi país y aunque esta repleto de problemas, siempre he levantado y levantare su nombre en donde sea que me encuentre. No como algunos vende patrias que yo mismo me he topado en el extranjero, negando sus orígenes, fingiendo que son de países vecinos con tal de no aceptar que son de Guatemala. Si existiese algún infierno, ese tipo de personas tendrían guardado un lugar muy especial. El recepcionista me entrego las llaves de mi habitación, la cual iba a compartir con 7 personas mas, y se disculpó por la actitud del dueño, ese calvo de cabeza deforme que acababa de insultar a mi patria hace unos minutos atrás. Tomé mis llaves, me dirigí a la habitación y mientras guardaba mis cosas,del baño salió una mujer, que sin saber, se convertiría en una persona muy especial para mi. Pero esa historia es para otros tiempos. Esa noche la vida me enseño a que las cosas siempre pueden salir mal, por mas que uno quiera controlar la situación, a veces simplemente no se puede. Tenemos que aprender a adaptarnos y a ver las cosas de otra manera, con otra mascara, pues al final somos nosotros los héroes de las mil caras.

  • 1549
  • 0
  • 0

La consumación perfecta con la perfección misma

DSC_1083

Lo que esperamos conseguir en el amor es lo que fallamos en conseguir con Dios. Cuando nos enteramos que Dios esta muerto, necesitamos algo mas en que creer.

En el amor, somos como el mar, somos como el viento. Somos nuestra propia salvación. Ella se transforma en un sol que baña de amaneceres nuestras mañanas. Lo que al final buscamos es la trascendencia, la terminación, la realimentacion de la condición humana, la inmortalidad del momento. Cuando nos enamoramos, es un sacrificio, es una oración. Damos de nosotros mismos y esperamos recibir un rayo de luz que nos salve de nuestra condición animal para ser dioses, pues al final lo que queremos es dejar nuestra animalidad atrás y convertirnos en seres simbólicos.

El amor es encontrar a tu mejor amiga u amigo, aquella persona con la cual puedes explorar, conversar y compartir de la vida. Al final, todos estamos sangrando, todos estamos heridos. En el contexto romántico, pienso nos atraen las personas que también están heridas porque pensamos que si las salvamos, a cambio nos salvamos a nosotros mismos. Ernest Becker cita al amor como la consumación perfecta con la perfección misma, en donde buscamos reflejarnos en los ojos de la otra persona y ser salvados. Pero aquí es donde entra la maldición de la condición humana, la realización trágica de que NO podemos salvar a aquellos que amamos. Eso significa que si ni siquiera podemos salvar a aquellos que amamos, ¿como nos vamos a salvar a nosotros mismos?

Esta es una de las tragedias de la existencia del ser humano. Es la película de amor que te hace llorar en el cine. Es la canción que empaña tus ojos y te eriza la piel. Es la letra que te saca una o dos lagrimas. Es ese reconocimiento de algo que existe, de algo que sentimos y que deseáramos que no existiese. Existe belleza en esa tragedia pero primero tenemos que conocer la tragedia misma. Por eso escribimos, cantamos, pintamos, exploramos…,para enmarcar ese precioso momento y recordarnos a nosotros mismos que existimos, que sentimos y que aquí estamos.

Puede ser que el deseo de encontrar la salvación en alguien mas sea un error. Puede ser que la respuesta este en nuestra propio ser, en nuestra creatividad. Mientras tanto…,seguiré buscando.

  • 3270
  • 0
  • 0

Los buses de los símbolos extraños

DSC_0323

No recuerdo la fecha ni la hora, pero si el lugar. Recuerdo muy bien el avión que se encontraba a punto de aterrizar en aquel lugar desconocido, absorbido por la oscuridad de la noche y una cabina de pasajeros vacía. Recuerdo que eramos unas 30 personas en aquella bestia metálica, producto del gran ingenio humano. Salí del aeropuerto y un frío congelante me envolvió,  dándome la bienvenida a aquel país que desconocía. Pregunte a un taxi si me podía llevar al centro pero con los precios que andaba disparando, decidí tomar el bus, pues no podía darme el lujo de gastar dinero que no tenia. Entré de nuevo al aeropuerto “el cual no albergaba ni una sola alma ademas de los trabajadores”, y pregunte en información que me ayudaran con instrucciones de como tomar el bus. Si fuera maestro y la muchacha que me atendió fuera mi alumna, le pondría -100 en servicio al cliente, -50 en interés, -60 en simpatía y un gran 100 en mal servicio. Después de sacarle un poco de información con cuchara y de lograr que me diera un mapa, me dijo que tomara el bus en la parada de afuera y que luego de unos 30 minutos que me bajara a tomar el tren. ¿Suena fácil, no? Sales, tomas el bus, cuentas de minuto en minuto hasta llegar a 30 y te bajas a buscar un tren que supuestamente te llevara a tu destino. Si la vida fuese sencilla como a veces parece no existirían historias ni canciones ni éxitos que celebrar.

Salí del aeropuerto, caminé hacia la parada y me senté a soportar los -6°C que acompañaban la noche. A lo lejos note el bus, pues su pantalla LED alumbraba mas que el sol en las mañanas. Me puse de pié, tome mis maletas y me prepare para subir. Estuve a punto de entrar cuando atrás vi otro bus pero con símbolos totalmente distintos en la pantalla LED. Luego vi otro mas atrás con símbolos distintos al segundo bus y supe de inmediato que no era solo una parada de bus de aeropuerto, de aquellos que te llevan siempre a la ciudad, esta era distinta pues cada bus tenia un destino distinto. Me senté de nuevo, tomé el mapa e intente memorizar los símbolos de aquel idioma extraño que jamas en mi vida había visto y que jamas entenderé. Primer bus: no, este no es. Segundo bus; no, este tampoco. Tercer bus: puede ser pero ese símbolo no se parece del todo a este. Cuarto bus: Mm… tiene una combinación del primero y el tercero, pero no es el que ando buscando. Cabe decir que ya llevaba unos 40 minutos sentado, viendo buses pasar sin saber cual tomar. La preocupación empezó a abrazarme y poco a poco fui teniendo un poco mas de miedo que el minuto anterior. Pasó por mi cabeza tomar cualquier bus pero no podía darme el lujo de perderme y tener que dormir en alguna banca a -6°C con todo mi equipaje. Luego de unos minutos mas, logre memorizar el nombre de la ciudad al 100%. Con eso en mente, logre distinguir el bus entre todos los que pasaban y lo tomé. Aun no entiendo porque pero una sensación de tristeza se apodero de mi ser. Para mi los buses siempre serán como ventanas temporales del alma, donde reflexionas y ves pasar recuerdos y anhelos frente a tu nariz, pegados en aquellas ventanas. El paisaje tampoco me ayudaba mucho, la sombra de la noche bañaba aquella arquitectura gótica del lugar, la gente parecía estar de mal humor, cansada de la rutina del día a día. No pude contenerlo y mis ojos se empañaron, sumergidos en recuerdos y en el presente al mismo tiempo.

Buenas noches, ¿Esta ocupado el asiento?

Hola… No, para nada. Puedes sentarte. – Quité la maleta para que se pudiese sentar.

Muchas gracias! No eres de aquí, ¿verdad? ¿de donde eres?

Soy de Guatemala. Vengo solo como turista. 

Guatemala ehh… Que exótico! Vienes de muy lejos! 

Jaja, si, mas o menos…

Por cierto, mi nombre es Clara. 

– Mucho gusto Clara, yo soy Rodrigo. 

– Encantada! Disculpa mi ingles pero hace mucho que no lo practico.

Jaja y tu disculpa el mío porque en mi país el ingles no lo hablamos mucho.

No, no para nada! Te entiendo de maravilla. Dime, a donde te diriges? 

Mm.. pues según la pagina de internet del hostal, tengo que llegar aquí. – Le muestro el papel que había impreso cuando reserve la habitación.

Ah, conozco el lugar. Esta cerca del centro. ¿Sabes como llegar? 

– Pues la verdad es que no. Solo se que tengo que tomar un tren en 10 minutos y buscar el centro. 

– No, no! te tienes que bajar en la siguiente estación, tomar el metro y cambiar de linea después de unas cuantas estaciones. 

– ¿Estas segura? Que ahorita mismo preparo mis cosas para bajarme.

– Si, pero no te preocupes, yo te llevo.

– ¡¿De verdad?!

– Jaja mira como te ha cambiado esa cara larga que traías hace un rato. Sera un placer llevarte a tu hostal! Tal vez pasamos a comer algo en el camino! 

– Claro! como no! No tienes idea de lo agradecido que estoy Clara. Muchas gracias!

Y así nos bajamos del bus y tomamos el primer metro con dirección a la ciudad. Cambiamos de linea, llegamos al centro y caminamos por la ciudad riendo y platicando como si fuésemos amigos de toda la vida. Pasamos a una pizzeria tradicional, pedimos una de la casa y pasamos el resto de la noche entre trozos de pizza, cerveza y agua mineral. Poco antes de la media noche seguimos cuesta arriba y llegamos a mi hostal. Intercambiamos contactos para quedar algún otro día para tomar un café o unos tragos y nos despedimos, sin saber que jamas nos volveríamos a ver. A unas cuadras de desaparecer, se volteó y con una sonrisa me gritó:

-¡Bienvenido a Praga!

 

 

 

Miedo a perdernos el momento

DSC_1621

En este mundo donde muchas señales compiten por nuestra atención, somos esencialmente inundados por información y posibilidades. Sufrimos un tipo de ansiedad gracias a la paradoja de la elección, al vértigo de la libertad, es ese miedo a perdernos el momento. Siempre y cuando no elijamos algo, todo lo demás queda posible. Siempre y cuando no nos comprometamos, literalmente residimos en un multiverso de posibilidades. Cuando nos comprometemos con algo colapsamos todas las otras posibilidades y nos encontramos a nosotros mismos en el desierto de lo real. Ese estado mental que tenemos antes de comprometernos, es el estado en donde todo puede pasar. Por eso existe y sentimos esa ansiedad, porque sabemos que no podemos tenerlo todo. Si sufrimos del miedo a perdernos el momento, solo muestra que tenemos una intuición de que hay algo más grande, algo que ya experimentamos anteriormente. 

Y aquellos que fueron vistos bailando, fueron considerados locos por quienes no podían escuchar la música. – Nietzsche

En ese estado, como agentes conscientes, es cuando tenemos que resolver la tensión entre querer darnos cuenta de nuestro potencial como individuos para pararnos con dignidad y resistir el tirón de la conformidad. ¿Cómo evitamos caer en el trance zombificado que nos hace seguir a otros ciegamente, como ovejas en un rebaño o como un hamster en su rueda? Personalmente pienso que podemos resolver esto si tomamos el salto de fe, si respondemos “la llamada” de la que Joseph Campbell habla. No existe ningún mapa o manual para que vivamos nuestras vidas. La “realidad” es solo una palabra y no deberíamos de usarla sin comillas a su alrededor. Todos podemos crear nuestra propia realidad pero es solo cuando tomamos el llamado, cuando trascendemos y destilamos nuestro pensar, cuando tomamos la escalera y miramos lo que hay detrás de aquellos muros que no nos dejan ver aquellas visiones extáticas. Somos simples larvas que aún no se han convertido en mariposas. 

No olvidemos la frase de Jack Kerouac: “La única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas.”

  • 1440
  • 0
  • 0