Monthly Archives: August 2014

Mariana

Atardecer Guatemala

Querida Mariana, no es mi intención molestarte pero tu hermana falleció, a manos de alguien queriendo jugar a Dios.

Me gustaba pensar que regresarías pero ya no mas. Mis ojos me traicionaron, pues te vi en aquel lugar y solo pude pensar en lo mal que debías estar.

Querida Mariana, hoy te escribo, pues tu hermano falleció, con un débil susurro se fue, sin poder decir adiós. Y mi corazón se entristece, pero ya no puede seguir así, Mariana querida, eso seria fatal.

Querida Mariana, hoy te vuelvo a escribir pues tu madre falleció, con su ultimo aliento deseo que regresaras pero no te encontró. Solo pidió que al menos la enterraran junto a tu padre, al único que ella amó.

Mi querida Mariana, mi amargo sonreír, como desearía que estuvieras aquí, pero decidiste irte lejos, muy lejos de aquí.

Creo que alguna vez te dije que esperaría por ti, pero ya no mas, no lo puedo soportar. Por primera vez en mi vida, he decidido dejarte ir, pues esto que siento ya no es amor. Solo prometo no cantar de nuevo hasta que el sol se esconda tras tu tumba bajo un triste atardecer.

Mi querida Mariana, hoy te escribo por ultima vez, escuche que falleciste y mi flor se marchitó. Solo se que mi tiempo vendrá y si hay algo mas allá, prometo cantarte y no dejarte nunca mas. Mientras tanto siempre tendré tu imagen, como tatuaje en el corazón, no se podrá borrar.

Mi querida Mariana, como desearía que estuvieras aquí…

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La vida debe vivirse a punto de lagrimas

Una tarde soleada

Hay una frase que me sigue atrapando cada vez que pienso en el deseo humano de vivir cada momento, de experimentar y sentir. Cuando la experiencia es extática, sentimos como si el momento debiese poseer un poema, la experiencia misma exigiendo ser capturada y guardada. Creo que una de las frases que describe ese deseo de capturar el mundo, de inmortalizar la experiencia y hacerla encajar en forma de poemas y canciones, de fotos y películas, de historias y recuerdos, es:

“Ver el mundo en un grano de arena y un cielo en una flor silvestre, sostener la infinidad en la palma de tu mano y la eternidad en una hora.”


El deseo de capturar y arrestar permanentemente aquello que ya es un recuerdo. Por eso es tan alegre y a la vez tan triste… Esa enredadera de felicidad y tristeza en los momentos únicos es lo que hace que estos sean inolvidables pero también a la vez es lo que los hace trágicos. Hay una razón por la cual Roland Bathes cita el amor como, “La solución romántica al problema de la muerte”. En donde el peregrino sin fe puede morir y renacer, en donde estas simulaciones de renacimiento transforman nuestra forma vivir y de ver al mundo.

Esta en cada canción, en cada libro, en cada película; aquel sentimiento que nos mueve a lagrimas, pero a quien le importa, pues como dijo Camus: “La vida debe vivirse a punto de lagrimas”. Así que vive, o muere intentando.

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Quizás en otra vida…

Halo Lunar

Mas de 3 lunas habían pasado desde aquella vez que la vio. El recuerdo se encontraba al borde del risco, listo para saltar y ser recordado solo cuando el corazón quisiese torturarse, pero no fue así. Cansado de las trivialidades y rutinas de la vida decidió viajar a otro reino, fuera de su mente, pues dentro de ella aun se encontraba aquella mujer que le quito el aliento en tiempos inoportunos. Poco a poco lo fue logrando pero al mismo tiempo se lamentaba de aquella noche, alumbrada por velas, colores y gente… Esa noche se dio cuenta que el sol, la luna y las estrellas conspiraban en contra de ellos, pero el lo sabia, sabia que el tiempo no era el correcto.

Quizás en otra vida… – Pensaba a menudo. Hasta que ahogo su imagen en el olvido, guardando solo aquello que le hizo feliz,  muy profundo dentro de su ser.

De vuelta a la rutina, rodeado de gente que lucha contra el tiempo cuando el sol esta por levantarse, o de ordenes, de esas que dan aquellos dueños de personas por 8 horas al día a cambio de recibir una cantidad de esos papeles mágicos que mueven sociedades enteras. Si, se encontraba de vuelta en el engranaje y lo sabia muy bien, solo había escapado de aquel mundo con ayuda de aquella mujer por un tiempo, y se había acabado mas rápido de lo que nunca imaginó. Ya no recordaba cuantas lunas habían pasado, ya le había dejado de importar pero como si de una conspiración se tratase, aquella tarde, la vio. Su sonrisa ya no eran un disfraz, lo notó inmediatamente al ver el brillo en sus ojos, iluminados bajo la luz artificial del farol. El no podía equivocarse, la tristeza que una vez invadió aquel ángel hecho mujer ha desaparecido totalmente. Se sintió feliz de verla así, y el momento se convirtió en eternidad hasta que el “adiós” cayo de nuevo, guardando el momento en recuerdo. Quizo engañarse pensando que el tiempo ya era el correcto pero lo único que vino a su mente fue: “Quizás en otra vida…”

 

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Si pudiera ser…

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Recuerdo muy bien cuando de pequeño decía que quería ser astronauta, pianista, presidente y un sin fin más de profesiones. Ahora me encuentro aquí, decidiendo que ser y reflexionando lo que soy y lo que fui. Si bien me apasiona la ciencia y la ingeniería (¡venga que esta carrera la acabo porque la acabo!), siempre me hice la idea de ser maestro o algo por el estilo, ¿O escritor?, Ja quien sabe… ¡Pues si naciéramos sabiendo, esta cosa seria otra historia! Quizás en algún universo paralelo a razón del choque entre multiversos y quien sabe que más en la teoría de branas, que ni los mismos eruditos estudiados entienden de “Pe” a “Pa”. Quizás allí, entre esos miles de universos que distorsionan y quebrantan las leyes físicas de aquel tal Newton o Einstein o Maxwell o de alguno de aquella pila de nombres importantes…Quizás por allí se encuentre uno en donde nada es lo que es y todo es algo nuevo, distinto, en donde Rodrigo es astronauta, o pianista, o presidente, o escritor. En donde Guatemala es una potencia mundial con tecnología de punta. Donde nadie sufre de hambre y todos viven tranquilos, sin preocupación alguna más que la de ver crecer y educar a sus hijos para seguir forjando un mejor país. Donde se regalan sonrisas en lugar de balas de plomo, incrustando felicidad directo al corazón en lugar de jugar a Dios y decidir cuándo acabar con la vida de alguien más…

Todo aquello suena utópico y lo es. Yo nací en este universo y aunque no es perfecto, es mi hogar y aquí hacemos lo que podemos para vivir. Claro siempre están aquellos que impiden la felicidad a otros, aquellas ratas de alcantarilla que parecen haber escapado de algún otro universo de engendros malignos, habitantes de sin fin número de infiernos, gehenas, tártaros o inframundos. ¿Existirá ese tipo de mal en el universo descrito en el párrafo anterior? No lo sé, dicen que no puede haber luz sin oscuridad pero yo creo que cada uno de nosotros tenemos una gota, “algunos lluvias torrenciales”, de oscuridad y dentro de nosotros mismos libramos batallas para distinguir que debe ser y que no.

Sigo recordando cuando quería escritor, pues aquí estoy entre el filo de la espada y la pared, a punto de empezar una nueva aventura de columnas, información y escritura, pues a veces me aburro de ser ingeniero y “rascateclados”, y solo me gustaría ser aquel del otro universo que les conté.