Los días no vuelven

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Hay momentos que le quitan a uno el aliento. El tiempo se detiene y lo único que deseamos es que ese momento dure para siempre, una eternidad guardada en minutos. Creo que por eso escribimos, tomamos fotos, componemos canciones, pintamos, creamos películas..etc, porque es la única forma de inmortalizar el momento y el sentimiento, y luego en un futuro poder volver a recordar y sentir una parte de esa felicidad que murió en el recuerdo, pero que aun guardamos en trocitos, por que el corazón nunca olvida los momentos que le quitaron el aliento.

La conocí unos días después de haber llegado a Daegu, mientras esperaba a que un carro sostenido por un cable me llevara a la cima de una pequeña montaña. Aquella víspera de navidad, mientras todos pasaban la navidad en parejas, allí estábamos nosotros, pasando frío con un pincho de pescado frito esperando a que la ciudad sustituyese al sol con sus luces de neón. Aunque la nostalgia me atacara, recordándome lo lejos que estaba de mi familia y amigos, ella siempre me alumbraba de nuevo. Creo que en la vida hay ciertas personas especiales, aquellas que con una sonrisa o un gesto nos transfieren felicidad y energía, aquellas personas que creemos que nunca lloran o se entristecen, o si lo hacen, lo guardan para si mismas.

Después de pasar la navidad en multitud, pero solos los 2, pensé que jamas la volvería a ver. Aunque este sea su país, sabía que tenía que partir lejos por un tiempo y cuando ella regresase, yo ya no estaría aquí para verla, pero los mejores momentos son aquellos espontáneos, los que no se planean y hoy, el destino, la vida o como quieras llamarle nos quizo volver a ver juntos, y así fue. Fue un día de esos únicos, que no suceden muy a menudo, digno de un poema o una canción. Todo esto me hace pensar que el amor y la melancolía son parientes cercanos, de esos que no se separan nunca. Por eso en esos momentos de felicidad también nos sentimos tristes de cierta forma, porqué sabemos que el momento acabara. Esa mezcla de felicidad y melancolía es lo que al final hace que el amor sea tan trágico.

Siempre la recordaré, pues su sonrisa alumbro mi alma como el sol bañando praderas con rayos de luz al amanecer. Se que la volveré a ver, y mientras ese día llegue, siempre guardare sus besos sabor a miel.

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