Un escrito en mí

Luna

Sumergido en el aire frío de la ciudad, camino y veo a una anciana recostada en una pared.

Arropada con un trapo, sosteniendo un plato en su mano temblorosa, mendigando por dinero…

Trata de sonreír pero me hiere infinitamente. Nadie la nota. 

Yo sí, pero paso de largo…

 

Se escucha a una madre llorar. Su mundo ha cambiado pues su único hijo ha muerto,

Le pregunta a Dios: ¿Por qué?

Su hija llora,  ya no puede comer,

Ya no puede dormir… 

 

Una chica obesa entra al restaurante,

Viste exageradamente, con un reloj blanco y un collar azul en su cuello.

El terrible olor de su perfume se impregna en mi nariz,

Desde que entra, es víctima de múltiples burlas y miradas.

Se sienta y sonríe a sí misma, pues va a cenar sola…

Eso la hace aún más hermosa.

 

Cansado de la rutina diaria de esclavitud, salgo y paso por un callejón.

Veo a un perro peleando con un niño por un pedazo de carne que hay en la basura.

El perro me trata de morder, y el niño corre. 

Como desearía tener algo que compartir. 

 

Me siento en una banca y veo un periódico a mi lado.

Mientras leo como almas inocentes fueron despojadas de su vida en esta ciudad asesina, un niño pasa frente a mí, me ofrece lustrarme los zapatos.

Me trago el enojo y me encantaría decirle:

“Mijo, deja de trabajar. ¡Olvida todas las reglas! No existe el miedo en los sueños. Diviértete y encuentra aldeas perdidas en las gotas de lluvia…”

 

Veo a un padre e hijo peleando frente a su casa.

El padre le acaba de comprar un auto por su cumpleaños.

Su hijo lo desprecia y le insulta, pues no era el que él quería.

Veo como los ojos del padre se llenan de tristeza…

 

¿Cuándo dejaremos de decir: “Se tú mismo”, si no sabemos quienes realmente somos?

Deja de decir: “entiendo cómo te sientes”…,

Nadie puede entender cómo se siente otra persona.

 

Veo a una pareja en un hospital.

La esposa acaba de dar a luz a dos gemelas.

Una de ellas muere en el parto mientras la otra esta grave, en intensivo.

El esposo, que apenas se alimenta, le da alientos de esperanza a su devastada esposa.

Se guarda sus lágrimas para el mismo.

Sin dinero, endeudado y con una bebe a punto de morir, los médicos aun osan en sacarle más dinero.

El acepta pues no tiene otra opción.

 

Cae la noche y camino hacia mi hogar.

Con la luna sobre mi cabeza, me sigo preguntando:

¿Alguna vez el ser humano va a cambiar?

¿Cómo seguirá esta triste realidad?

 

Muchos aun oran a un aparato de tortura puesto en la pared. Muchos aun lo llevan en el cuello.

Gente haciéndose rica, vendiendo puñados de fe a cambio de dinero.

Muchos se encierran en ese mundo perfecto de salidas, comida y seguridad,

Otros solo rezan y duermen, pidiendo sobrevivir un amanecer más.

 

Me acuesto, cierro los ojos y pienso:

Todos los días camino acompañado de mi propia sombra.

No soy nadie para criticar a los demás…,

Solo soy un puñado de sueños, espejos, esperanza y humo.

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